¿Vas a emprender? Septiembre es el "enero" de los negocios.
Si lo piensas bien, septiembre funciona para las empresas como enero funciona para las personas. Se acaban las vacaciones, vuelve la rutina y, de repente, todos esos planes que llevabas meses posponiendo ("este año monto mi negocio", "este es el momento de darme de alta") empiezan a parecer urgentes otra vez.
Es una buena señal. Septiembre trae energía renovada y ganas de arrancar. Pero también trae algo menos glamuroso: papeleo. Y aquí es donde muchos proyectos, por buenos que sean, empiezan a tropezar.









